En la previa de la siembra de la oleaginosa, es importante recorder que afinar bien el equipo es fundamental para lograr una buena implantación del cultivo.

 

Antes de comenzar a sembrar la soja, es importante considerar algunos aspectos claves en la sembradora para garantizar una buena implantación y comenzar con solidez el ciclo del cultivo.

Los surcadores sin desgastes, con el doble disco que forme un surco neto de forma de “V”, ayudan a lograr la uniformidad de profundidad de distribución de la semilla en el surco. Esta uniformidad es importante para lograr la emergencia simultánea de la mayor cantidad de plantas.

Cuando los discos del surcador gastados pierden diámetro, se distancian, forman un surco con perfil tendiente a una “W”, en lugar del perfil en “V”. Este desgaste lleva a que la semilla no quede a una profundidad constante, lo cual afecta a los tiempos de germinación y emergencia, generando plantas dominadas tendientes a la pérdida de rinde a cosecha.

 

En lo referente a las cuchillas, si han perdido diámetro por desgaste, no se podrá con ellas alcanzar la profundidad necesaria, afectando la preparación del terreno para el doble disco y para las ruedas tapadoras. Entonces la siembra desmejorará sus condiciones y también se generarán retrasos en la emergencia.

Siguiendo con la cuchilla, es recomendable en suelos francos que su profundidad de corte resulte un poco mayor que la de doble disco. Con ello se mejora el enraizamiento de las plantas, las que con un buen sistema radicular tendrán un mejor y más firme creciente desde sus estados iniciales. En suelos sueltos, la profundidad de corte de la cuchilla será menor o igual a la del surcador, a fin de lograr que la semilla alcance profundidad mayor a la definida por el doble disco, y no por la profundidad definida por la cuchilla.

En el plano horizontal, es necesario que cada cuchilla este alineada con el surcador doble disco correspondiente. De no ser así, la cuchilla no cumplirá con la preparación del suelo para el doble disco, y además la sembradora tenderá a cruzarse respecto de su línea de avance. Entonces, la distancia entre las hileras no será la buscada. En tal caso, el defecto en la posición de la cuchilla se hará notable al detectar que los brazos de los marcadores derecho e izquierdo, requerirán longitudes diferentes.

 

Cerrando el surco, se puede recordar que la calidad del trabajo de las ruedas tapadoras, es influenciada por la remoción lograda por la cuchilla. En este sentido en numerosas condiciones de suelo y de rastrojo, la cuchilla con ondas tangenciales, lineales y excéntricas realiza un excelente resultado. Es la cuchilla que mejora el tapado del surco.

 

En lo referente a la regulación de la densidad de siembra, es bueno recordar que siempre es necesario controlar en un pequeño ensayo a la siembra, que la población de semilla lograda a campo sea la esperada. Conociendo a la máquina, y sabiendo que todas sus líneas tienen similar comportamiento, la medición de la densidad de siembra se facilita al necesitar medir la dosificación en una sola línea.

Luego el valor se expresa en semillas por hectárea. Es necesario recordar que las tablas de densidad de siembra de cada máquina, son solo orientativas. Además, es mejor recordar que la tabla de la máquina en uso, no siempre fue calculada para la misma distancia entre hileras a la que se precisa sembrar.

 

Por otro lado y siguiendo con la densidad de siembra, es bueno recordar que en las máquinas con rueda motriz, conviene anular o al menos minimizar el patinamiento de esta rueda. Para ello es necesario controlar que su presión de inflado sea la recomendada en el manual de uso de la máquina.

Asimismo, y con el mismo objetivo de minimizar el patinamiento, es necesario que la banda de rodamiento de la rueda presente sus tacos o su dibujo antideslizante, en buen estado de conservación. Finalmente otro punto de utilidad, es que el resorte que afirma la rueda contra el suelo, presente la longitud señalada en el manual de uso de la máquina.

 

En el caso de trabajar con sembradoras air drill, es necesario controlar el régimen de la turbina, y la limpieza de los conductos de circulación del aire. Tales conductos, desde la salida de la turbina hasta la llegada al surco, no pueden presentar obturaciones –en general debidas a polvo y suciedad acumulada— ya que ellas garantizan problemas en la distribución de la semilla. Es frecuente que problemas en la distribución de las air drill se deba a falta de mantenimiento y no al diseño de la máquina.

En toda sembradora, al aplicar la carga adecuada en sus cuerpos de acuerdo a la dureza del suelo, se puede lograr la profundidad de siembra necesaria, por un lado y por otro, se evita la compactación del suelo. Diferentes mecanismos presentan las sembradoras del mercado para esta regulación. Desde resortes mecánicos, pasando por sistemas hidráulicos, pulmones neumáticos y amortiguadores hidroneumáticos, todos buscan adecuar la carga a la dureza del suelo. Del operador depende lograr el efecto buscado en cada caso.

 

En lo que hace a la dosificación de semilla, es bueno recordar que, si se ponen más de 15 o 17 semillas por metro de surco y se avanza a más de 7 km/h, la cantidad de semillas que la placa maneja por segundo, hace que la distribución resulte igual o no tan buena como la distribución lograda con una roldana.

La velocidad de siembra, también influye en el desempeño del tubo de bajada, y en la trayectoria de la semilla en su caída, en su rebote en el fondo del surco, y por ende en la distribución de la siembra en el fondo del surco. Esta velocidad, cuando es excesiva, ocasiona disturbios en la distribución más allá del tipo de dosificador. Solo con los tubos provistos de cangilones o cepillos guía en su interior, se pueden evitar los disturbios en la distribución debidos al exceso de velocidad.

En referencia a los controladores electrónicos de siembra, es conveniente verificar cada tanto con una medición a campo, los valores entregados por el controlador. Es necesario comparar la cantidad de semillas por metro de surco que distribuye la máquina realmente versus los valores que se muestran en la pantalla en la cabina del tractor.

 

Lo mismo ocurre en sembradoras comandadas por transmisiones electro hidráulicas o eléctricas. Es conveniente verificar que los valores entregados por la computadora, se correspondan con los valores de calibración obtenidos en una verificación a campo. Es bueno recordar en este punto que la ocurrencia de eventos que no se notan a simple vista, pueden modificar el desempeño del equipo. Suciedad acumulada en los dosificadores, cambios en las funciones del sistema hidráulico y en la electrónica, pueden cambiar la distribución de la semilla. Y ello puede o no ser acusado por los sensores. Un error en máquinas de gran ancho, influye en una gran superficie en poco tiempo. Ello es más así, cuanto mayor es el ancho del equipo.

Una vez más es necesario tener en cuenta que la diferencia la hace el que va en la cabina más que el color de la máquina.

El desarrollo tecnológico alcanzado es tal, que resulta mucho menor el costo de un buen trabajo desarrollado por el operador bien preparado, que el costo de lograr avances útiles en los equipos.

 

Fuente: Clarín Rural